DISFUNCIÓN SEXUAL MASCULINA

¿De qué se trata? ¿A quién afecta?

La disfunción eréctil (DE) se define como la incapacidad de conseguir o mantener una erección suficiente del pene para llevar a cabo una relación sexual satisfactoria.

La DE puede afectar a cualquier hombre y de cualquier edad que mantenga relaciones sexuales; no obstante, la prevalencia aumenta con la edad. La incidencia varía según los países, existiendo un importante componente cultural; así, en países como Japón o Pakistan, las tasas de DE son muy altas. En España los estudios realizados señalan datos de DE en la población general del 18,9%, en la población de atención primaria del 60% y finalmente, en población hospitalizada, del 78%. En definitiva, y a modo de resumen, se puede decir que la DE afecta a 1/5 hombres españoles y aproximadamente un 50% de hombres mayores de 50 años.

Causas de la disfunción eréctil. Factores de riesgo relacionados

La erección depende de muchos factores:

  • Psicológicos
  • Neurológicos
  • Hormonales
  • Vasculares

Es por ello que sus causas son múltiples y diversas; incluyen enfermedades cardiovasculares, trastornos arteriales como la estenosis arterial (estrechamiento de la arteria) o aterosclerosis (depósito de substancias grasas en el interior de la misma) que deterioran el flujo de sangre al pene, hipertensión arterial (HTA), diabetes, trastornos neurológicos (neuropatía periférica por diabetes, consumo crónico de alcohol o déficit vitamínico), hormonales (déficit de testosterona, alteraciones tiroideas,…), efectos secundarios a fármacos antihipertensivos como los betabloqueantes y los diuréticos de tipo tiazidas y a drogas recreativas (marihuana, cocaína, metadona), así como la DE psicógena asociada a trastornos de ansiedad y depresión y a otros factores a nivel cognitivo, afectivo, psicosocial y ambiental. Finalmente, también se puede contemplar la DE por trastornos anatómicos y congénitos (fracturas de pene, micropene, hipospadias y epispadias; estos dos últimos equivalentes a defectos de nacimiento en que la abertura de la uretra, por donde se lleva a cabo la micción de orina, no se localiza en la punta del pene) y otras debidas a cirugías o radioterapia pélvica.

Se diferencia un paciente con disfunción eréctil psicógena de la puramente orgánica fijándose en las erecciones nocturnas o matutinas, que seguirán presentes cuando la causa es psicológica y por el contrario desaparecen en la orgánica.

¿Existen remedios contra la disfunción eréctil?

Es común presentar algún tipo de disfunción sexual a lo largo de la vida, que tendrá repercusión importante en la calidad de vida del paciente, así como de su pareja y entorno familiar y social, puesto que la sexualidad es fundamental. Para reducir este impacto existen medidas terapéuticas de primera línea que abarcan las terapias sexuales de pareja, agentes orales y el uso de dispositivos de erección al vacío que consiguen generar una diferencia de presión en el pene causante del llenado de los cuerpos cavernosos (columnas de tejido eréctil) y la consecuente erección. Entre los dispositivos o bombas más aconsejados se hallan el Active Erection System y el Manual Erection System (Disponible en: Disfunción masculina – DPM Promociones Médicas · Suelo Pélvico https://reeducacionsuelopelvico.com/suelo-pelvico/incontinencia-y-sexualidad/disfunciones-sexuales/masculina-disfunciones-sexuales/), también indicados en la enfermedad de Peyronie, una incurvación adquirida del pene.

Trastornos asociados a la disfunción eréctil

Las principales dificultades que afectan a los hombres son: el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor relacionado con el coito: 

  • Trastorno del deseo: Deficiencia de fantasías o pensamientos eróticos, así como del deseo sexual, que constituye una amenaza para el bienestar. Los niveles de testosterona, responsable del deseo sexual y que aumenta su concentración en las relaciones sexuales y las erecciones, descienden de forma gradual con la edad, sobre todo a partir de los 60 años; aunque puede haber diferencias interpersonales notables. Asimismo, estos bajos niveles favorecen la disfunción eréctil, dificultando la erección en el momento deseado. Factores como el estrés, la depresión, una baja autoestima relacionada con la no aceptación de uno mismo, ver el sexo como una obligación, atribuciones de culpa, bloqueo o miedo al no ser capaz de llegar al coito, afectan al deseo sexual, el bienestar del individuo y a las relaciones sociales.
  • Trastorno de la excitación sexual: Las disfunciones sexuales de tipo fisiológico u orgánico pueden agravarse por factores psicológicos como el estrés, ansiedad, depresión, dificultades de pareja u otros factores cognitivos, afectivos y psicosociales según cada etapa del ciclo vital.
  • Trastorno del orgasmo: la eyaculación precoz (EP) es la falta de control de la función eyaculatoria que se produce antes de lo deseado en un encuentro sexual no llegando al coito o en fases muy precoces del mismo. Al 85% de las mujeres no les afecta que su pareja tenga este trastorno puesto que éstas no logran el orgasmo con la penetración sino con la estimulación del clítoris. No obstante, otras mujeres se consideran insatisfechas por sus expectativas sexuales lo cual genera ansiedad y estrés en el período anterior a la relación sexual, dificultando la erección y la falta de control sobre sí mismo y no llegando a satisfacer a su pareja. No es infrecuente que este problema se asocie a disfunción eréctil, ya que al intentar distraerse para no padecer EP, se favorece la DE. La eyaculación retardada, en cambio, se produce durante la penetración o estímulo sexual y equivale a la dificultad para eyacular, causando atribuciones de miedo y fracaso. Al igual que en el caso anterior, el factor psicógeno que conlleva puede combinarse con DE.
  • Trastornos por dolor: los hombres pueden sentir dolor en las relaciones sexuales en el momento de la excitación, la erección, la penetración, durante el coito o en la eyaculación, así como en patologías tales como cáncer de próstata, prostatitis, fimosis, uretritis, infección del esperma o por factores psicológicos.

Disfunción sexual y estrés

El desarrollo durante la edad adulta implica cambios a nivel físico, cognitivo, afectivo y psicosocial que afectaran de forma diferente a cada adulto. Un 50% de las parejas heterosexuales presentaran alguna disfunción sexual. La percepción de cambios fisiológicos y la actitud hacia la disfunción eréctil se ha visto influenciada por factores socioculturales.

La adultez, es una etapa del ciclo vital que se caracteriza por niveles altos de estrés que pueden perjudicar a la salud y que se deben a diferentes causas, por ejemplo, por el aumento de responsabilidades en padres con hijos en etapa adolescente o por el cuidado de padres de edad avanzada, divorcios, problemas en el ámbito laboral con jornadas difíciles para coincidir con la familia o la pareja, las amistades, la formación o las actividades de ocio. Con el estrés, especialmente el crónico, existe mayor vulnerabilidad de sufrir disfunción sexual.

Además, en la etapa adulta, pueden empezar a manifestarse cambios en la salud que se asocian a los malos hábitos adquiridos durante la etapa educativa como son una dieta no saludable, el sedentarismo, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol o drogas. Estos factores de riesgo influyen al desarrollo de la disfunción sexual. Por este motivo, una dieta saludable, ejercicio regular, dejar de fumar, reducir el alcohol y favorecer la relajación mental y corporal son factores protectores que ayudan a disminuir la probabilidad de sufrir disfunción eréctil, aumentando a su vez el bienestar y la autoestima.

 

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Bibliografía

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