Menopausia y suelo pélvico: ¿qué conviene saber?

Menopausia y suelo pélvico qué conviene saber

La menopausia es una etapa de la vida que puede venir acompañada de algunos cambios en el cuerpo, también en la zona íntima y en el suelo pélvico.

No todas las mujeres los experimentan de la misma manera ni con la misma intensidad. En algunos casos pueden aparecer cambios en la lubricación, en el confort de la zona íntima o en el funcionamiento urinario, mientras que en otros apenas se perciben síntomas.

Conocer qué puede ocurrir durante esta etapa permite entender mejor el propio cuerpo y saber qué opciones existen si aparece alguna molestia que afecta al bienestar o al día a día.

¿Qué le pasa al suelo pélvico durante la menopausia?

La menopausia se establece después de doce meses consecutivos sin menstruación, aunque muchos de los cambios asociados pueden comenzar años antes, durante la perimenopausia.

Uno de los principales cambios hormonales es la disminución progresiva de los estrógenos. La vagina, la vulva, la uretra y la vejiga son tejidos sensibles a estas hormonas, por lo que pueden producirse cambios en su elasticidad, hidratación y lubricación.

Estos cambios forman parte de lo que conocemos como síndrome genitourinario de la menopausia, que engloba diferentes manifestaciones genitales, sexuales y urinarias.

Pero las hormonas no son el único factor que influye en el suelo pélvico. Como ocurre con el resto de la musculatura, mantenerla activa y funcional sigue siendo importante con el paso del tiempo.

Además, factores como los embarazos y partos previos, el estreñimiento, determinados esfuerzos o actividades físicas también pueden influir en su funcionamiento.

¿Qué cambios pueden aparecer?

Algunas mujeres pueden notar cambios relacionados con la lubricación, el confort durante las relaciones sexuales, la continencia urinaria o la sensación de soporte en la zona pélvica.

No tienen por qué aparecer en todas las mujeres ni hacerlo con la misma intensidad. Si alguna de estas molestias afecta al bienestar o a las actividades habituales, una valoración profesional puede ayudar a conocer su origen y orientar el abordaje más adecuado.

¿Qué podemos hacer para cuidar el suelo pélvico durante la menopausia?

  1. Realizar una valoración individual

Una valoración de fisioterapia permite conocer cómo se encuentra la musculatura del suelo pélvico y analizar aspectos como la fuerza, la resistencia, el tono, la coordinación o la capacidad de relajación.

Además de la exploración clínica, existen herramientas que pueden complementar la valoración y el seguimiento.

El biofeedback, por ejemplo, permite visualizar la actividad muscular y observar cómo se realiza una contracción o una relajación.

La ecografía funcional también permite observar cómo se comporta la musculatura durante determinados movimientos o ejercicios.

  1. Entrenar fuerza y función

El trabajo del suelo pélvico no debería entenderse de manera aislada.

La fuerza general, la respiración, la gestión de las presiones abdominales y el entrenamiento específico de la musculatura pélvica pueden formar parte de un mismo programa.

En algunos casos, y siempre que estén indicados, también pueden utilizarse herramientas de entrenamiento como conos vaginales o dispositivos tipo Pelvic Balls.

Mantener un buen nivel de actividad física y trabajar la fuerza general también puede ser especialmente interesante durante esta etapa.

  1. Cuidar los hábitos diarios

Algunos hábitos cotidianos pueden contribuir al buen funcionamiento vesical e intestinal:

  • Evitar ir al baño constantemente “por si acaso”.
  • No empujar para acelerar la micción.
  • Mantener una hidratación adecuada.
  • Cuidar el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento.
  • Aprender a gestionar los esfuerzos y las presiones durante el ejercicio y las actividades del día a día.
  1. Prestar atención a la salud íntima

Si aparecen cambios en la lubricación, irritación, molestias urinarias o dolor durante las relaciones sexuales, puede ser recomendable realizar una valoración uroginecológica.

Dependiendo de cada situación, el profesional sanitario puede valorar diferentes opciones para cuidar la zona íntima, como hidratantes, lubricantes u otros tratamientos específicos.

La fisioterapia de suelo pélvico puede complementar este abordaje cuando también existen cambios en la función muscular.

Una etapa más para seguir cuidándose

El cuidado del suelo pélvico puede acompañarnos en todas las etapas de la vida, y la menopausia no es una excepción.

Incorporar movimiento, buenos hábitos y atención a la salud pélvica puede contribuir a mantener el bienestar y seguir disfrutando de una vida activa con naturalidad.

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Referencias Científicas

Portman DJ, Gass ML; Vulvovaginal Atrophy Terminology Consensus Conference Panel. Genitourinary syndrome of menopause: new terminology for vulvovaginal atrophy from the International Society for the Study of Women’s Sexual Health and the North American Menopause Society. Menopause. 2014;21(10):1063–1068. doi:10.1097/GME.0000000000000329.

The North American Menopause Society. The 2020 genitourinary syndrome of menopause position statement of The North American Menopause Society. Menopause. 2020;27(9):976–992.

Dumoulin C, Cacciari LP, Hay-Smith EJC. Pelvic floor muscle training versus no treatment, or inactive control treatments, for urinary incontinence in women. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2018.

National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Menopause: identification and management (NG23).

 

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