Suelo Pélvico y Running: lo Que Toda Corredora Debería Saber

Cada vez hay más mujeres corriendo, en todas las distancias y formatos: carreras populares, medias maratones, maratones, trail, ultrafondo. Y no es raro que, en algún momento, aparezca algo que no esperaban: unas gotas de pérdida en el último kilómetro, una sensación de peso vaginal, o urgencia justo antes de la salida de una carrera.

Si aparece algo así, no tiene por qué preocuparte más de la cuenta: son síntomas conocidos y con solución. No significan que haya que dejar de correr — significan que el suelo pélvico, como cualquier otra musculatura implicada en el deporte, se puede valorar y entrenar para esa carga.

Qué le Pasa al Suelo Pélvico Cuando Corremos

Con cada zancada, el suelo pélvico se activa para gestionar el impacto — antes de que el pie toque el suelo, y también justo después. Esto ocurre de forma automática en todas las corredoras, tengan o no síntomas.

  • Se activa en sinergia con la respiración — baja con el diafragma al inspirar, sube al espirar, como un pistón que ya funciona solo.
  • Amortigua el impacto de cada paso, igual que el tobillo, la rodilla o la cadera absorben su parte.
  • Se adapta con el entrenamiento, como cualquier otra musculatura sometida a carga.

Síntomas Que Pueden Aparecer

Estos síntomas se cuentan menos de lo que deberían, muchas veces por vergüenza o porque se piensa que «es normal». Merece la pena conocerlos, revisarlos y, sobre todo, saber que tienen abordaje:

Escapes de orina al esforzarte o ganas repentinas de orinar. Especialmente en los últimos kilómetros, en bajadas pronunciadas o justo antes de una competición. Es uno de los síntomas más frecuentes en corredoras y uno de los que mejor responde al entrenamiento específico; mientras se construye esa base, dispositivos como el Contrelle Activgard ayudan a seguir entrenando sin pérdidas durante la propia carrera.

Sensación de peso o «algo que baja» en la vagina. No siempre indica un prolapso instaurado — a veces es simplemente una señal de que el suelo pélvico necesita más soporte para esa carga concreta, y ahí un pesario (pesario cubico, anillo y pesario uretral) puede ser un buen aliado puntual mientras se trabaja la base.

Escapes de gases o heces. Más habituales de lo que se diagnostica, y también abordables desde la fisioterapia — existen incluso soluciones sencillas para el día a día, como los obturadores Renew, mientras se entrena la musculatura de fondo.

Molestias que aparecen según se acumulan los kilómetros. Una pista de que el volumen o la intensidad han ido más rápido que la capacidad de adaptación del suelo pélvico — no de que el running no sea para ti.

En ninguno de estos casos la respuesta es «deja de correr». La respuesta es valorar, ajustar y entrenar.

Si Has Sido Madre Hace Poco

La vuelta a correr después del parto es uno de los momentos donde más se improvisa, muchas veces por falta de información clara. No existe una semana fija que sirva para todas: lo recomendable es empezar con calma, combinar caminar y correr de forma progresiva, sumar trabajo de fuerza desde el principio, y revisar cómo responde el suelo pélvico antes de subir el ritmo o la distancia — no después de notar molestias. Si has corrido durante el embarazo y no tienes síntomas, probablemente puedas retomarlo antes; si es la primera vez que te enfrentas a esto, mejor ir con más margen.

Qué Puedes Hacer

Si te ha pasado algo de lo anterior, lo primero es no restarle importancia ni asumir que toca dejar de correr. Comentarlo con un profesional especializado en suelo pélvico permite valorar qué está pasando exactamente — a veces es una cuestión de fuerza, otras de cómo se gestiona el impacto en momentos muy concretos, como las bajadas o los últimos kilómetros de carrera.

Mientras se trabaja esa base, también se puede entrenar de forma progresiva: con ejercicios de fuerza para el suelo pélvico (como los conos o bolas de entrenamiento tipo Pelvic Balls) o, si hay acceso a ello, con biofeedback (como el evostim P), que permite ver en tiempo real si la contracción es correcta. Y cuando el profesional cuenta con ecografía portátil (como el Sonophy), es una forma sencilla y objetiva de ver cómo evoluciona esa musculatura con el entrenamiento.

Reflexión Final

El running le pide al suelo pélvico un trabajo concreto, igual que le pide fuerza a las piernas o resistencia cardiovascular. Los síntomas no son el precio a pagar por correr, son la señal de por dónde empezar a entrenar.

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Referencias Científicas

Prevalence of urinary incontinence in female athletes: a systematic review with meta-analysis — Teixeira RV, Colla C, Sbruzzi G, et al. International Urogynecology Journal, 2018.

Pelvic floor disorders among amateur runners — Sade S, Naor I, Rotem R, et al. Archives of Gynecology and Obstetrics, 2024.

Pelvic Organ Prolapse Symptoms in Female Runners: A Cross Sectional Study — Resende APM, de Oliveira WS, dos Reis ACM, et al. International Urogynecology Journal, 2026.

Optimizing women’s health: pelvic floor considerations in sports and physical activity — Bortolami A, Rossettini G. Frontiers in Sports and Active Living, 2026.

Clinical and exercise professional opinion on designing a postpartum return-to-running training programme: an international Delphi study and consensus statement — Deering RE, Donnelly GM, Brockwell E, et al. British Journal of Sports Medicine, 2024.

Intravaginal devices for running-induced urinary incontinence symptoms in females: a study protocol — Vesting M, et al. BJU International, 2025.

Conservative interventions for female exercise-induced urinary incontinence: a systematic review — Petter Rodrigues et al. BJU International, 2024.

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